miércoles, 22 de junio de 2016

Fin.

Se cierra el telón, y el potente eco de las palmas resuena en el recién escondido escenario.

Tony, aún sorprendido y confuso por la reciente actuación, se da palmadas en las piernas y en el pecho, preguntándose si todo es real. Lo cierto es que no sabe cómo ha llegado ahí, ni cómo ha arrebatado una ovación tan significante a un público desconocido.

De pronto, un trajeado hombre menudo de piel oscura y elegante, de cuya cara presumía una barba y melena blanqueadas por el paso de los años considerablemente grandes y algo desaliñadas le da la bienvenida, como si sospechase la confusión de su interlocutor:

-Bienvenido, Tony.

-¿Cómo sabe cómo me llamo? –dice un Tony cada vez más confuso.

-He de decir que, tu personaje, a pesar de haber dejado escapar grandes oportunidades de mostrar su bondad, me conmovió con su última frase: “Perdonadme. Os quiero.”

-¿Dónde estoy? ¿Cómo he llegado aquí?

-En el siguiente gran paso del alma. Lo sabes bien. Recuerda.

Y de pronto todas las imágenes se agolpan en su mente luchando por ser la primera, en especial las más recientes: el orgulloso día en el que patenta su sistema electrónico de seguridad para vehículos que evitaría casi todos los accidentes, las cantidades ingentes de dinero entrante, su primera moto que incorporaba su invento que no pudo prever el alud de rocas que puso punto final a su función…

Y su mujer e hija…

-¿Las volveré a ver?-Preguntó abatido, aceptándolo.

-Cuando les toque, hijo... De mientra puedes sentarte y verlas vivir.

jueves, 14 de junio de 2012

Tiempo.

En un mundo donde domina la manipulación con fines económicos con fin de llegar a una felicidad equivocada, hay que encontrar hueco para los propios problemas personales que surgen ya de por sí en la naturaleza humana. La amistad, al igual que el amor, es una enfermedad mental creadas por los mismos seres humanos para creernos que la vida posee en sí un toque de magia del que realmente carece, para creernos eternos en nuestra ignorancia sobre la muerte. Muerte somos desde que nacimos. Y en muerte quedaremos, lo importante o la finalidad de esta, es conseguir que nuestro recuerdo no caiga en la misma suerte que nuestro cuerpo, para evitar así la doble muerte. Debemos perdurar en el recuerdo de nuestros seres queridos, y hay dos formas de hacerlo, una fácil, pero mal vista, y otra difícil, pero de la cual saldrás convertido en generaciones futuras como un héroe. 
Realmente nadie sabe que nos espera ni en vida ni en muerte. Lo único que tenemos casi claro es nuestro pasado. De muchas cosas me he arrepentido a lo largo de mi existencia, y de muchas más me arrepentiré, pero nunca se sabe qué va a pasar. Así que no esperes estructurar tu futuro, pues seguramente se joderá y tendrás doble esfuerzo, el de perder tiempo pensándolo y el de perderlo arrepintiéndote de haberlo pensado. Sólo procura vivir los días de manera que aunque tú los olvides, los demás no lo hagan, pues tan sólo somos eso, una pequeña parte de un banco de datos ocupando espacio en las mentes de las gentes.

jueves, 24 de mayo de 2012

Puerta.

No es muy difícil imaginarse la habitación que estoy a punto de describir. Ninguna luz alumbraba absolutamente nada, entonces no podía vislumbrar la amplitud de la sala, si estaba amueblada, el color de las paredes, ni si quiera se podía afirmar si estaba en una habitación. Lo único realmente visible era la puerta que Ana tenía justo delante. La puerta estaba abierta, y se veía el mar azul transparente brillante ondular sobre la orilla de una arenosa playa con una pinta muy confortable. Sobre la fina arena, varios grupos de jóvenes celebraban lo que Ana pensaba que podía ser el comienzo del verano. Cada instante que pasaba, Ana estaba más cerca de la puerta sin darse cuenta, y estaba deseosa de cruzar el umbral para salir de esa oscura pesadilla.
...
...
...
Ya estaba tan cerca que podía tocar el marco de la puerta, la cuál no estaba sujeta a ninguna pared, pero Ana no se iba arriesgar a ver que había por el otro lado de la puerta, la deseosa playa ya estaba bastante cerca. Ya casi podía introducir su mano dentro de la puerta. Lo único que podía impedir ahora que su situación mejorara era que la puerta se cerrara inesperadamente, o que lo que mostraba la puerta no fuera una visión real de lo que le esperaba al otro lado.
Pero eso no tenía por qué suceder...

domingo, 6 de mayo de 2012

Olor Salado

Un mes cumple ya desde la primera vez que un sol salado inunda con su luz la triste habitación de Pedro. Una mera guitarra española era toda la posible compañía que tenía en su habitación, expresando mejor que él mismo ese sentimiento melancólico que era incapaz de transmitir a sus amigos... Esa era su actitud ante todo el trabajo que tenía que hacer... Deberes, deberes, deberes... Instituto, favores, hacer feliz a todo el mundo... Y sin embargo allí estaba, haciendo sonar su vieja amiga. Solo una meta se planteaba, y nada tenía que ver con el trabajo, todo lo contrario, tenía que ver más bien con su cese, el dejar de deber nada a nadie, ser completamente libre de decidir qué hacer en cada instante, sin tener un futuro escrito, y sin dejar de pasarlo bien, con quien fuese, mientras fuera un buen rato... Constantemente, Pedro se tomaba tiempo "libre" para pasearse por la playa y dejar que la dulce textura de la arena salada y húmeda acariciara sus pies descalzos. En estos momentos era mágico cerrar los ojos y sentir, el viento soplando, el mar agresivo azotando la costa, la vida rebosante sobre tierra y mar... A veces la vida puede ser mágica, simplemente por la acción de la mente humana y su mejor arma, la imaginación. En esos largos paseos solitarios Pedro solía echar de menos las viejas vacaciones junto a amigos que ya apenas recordaba. Eso era realmente triste, el no revivir camaraderías con las viejas jaurías de lobos, daba pena. La vida, tal vez, daba demasiadas vueltas. La cosa era que Pedro echaba de menos el periodo de vacaciones del verano, y esperaba que el poco tiempo que quedaba para que llegara el siguiente se pasara instantáneamente. Deseaba retomar contacto con todos sus viejos camaradas. La impotencia del deber esperar, era desoladora, y era aquella la causante de la agonía que Pedro sufría durante los meses de mayo y junio. De momento sólo una meta, esperar a julio, y entonces, la vida volvería a llenar de felicidad la insulsa y agonizante existencia de Pedro. Cuando llegara, Pedro conocería lo más parecido a un paraíso, al menos en vida.

domingo, 18 de marzo de 2012

Rutina

Otro día más que se levantaba en su colchón demasiado blando por culpa de su edad y culpable de sus variados problemas de espalda, en su pequeña habitación de paredes oscuras y poco iluminada, puesto que la única ventana estaba orientada hacia un edificio que no dejaba llegar la luz solar. El olor a vodka que despedían las múltiples botellas vacías desperdigas por la habitación embriagaban a Carlos, como de costumbre. De nuevo lo mismo, debía levantarse, asearse, ponerse el uniforme y marcharse a la mina, a seguir picando y cavando, picando y cavando...
Siempre la misma historia, todo trabajar tan solo para poder permitirse el alquiler de aquella ridícula habitación para protegerse del frío y la lluvia. No tenía nada; ni amigos, ni familia, ni una mascota cuya vida dependiera de él... Su vida estaba completamente vacía, y así seguiría, puesto que no tenía ninguna meta a la que llegar. ¿Entonces para qué seguir trabajando? ¿Para qué molestarme, si nadie se fijará en mi y se preocupará por mi? Le era imposible acercarse a nadie, odiaba completamente a toda la humanidad, seres despreciables que se agrupan y se regodean de su condición superior a la de los que están por debajo. ¿Acaso es a eso a lo que aspiro?
¿Pero que hago aquí entonces? ¿Perteneceré yo a otro mundo? ¿Debería buscar yo mi mundo? Y en ese caso, ¿cómo me voy de esta mierda?
Subió a la azotea, una sexta planta de su edificio igual de desgastada que el resto del edificio. Se acercó al abismo y miró. Sus ojos no veían una carretera mal asfaltada abarrotada de coches cochambrosos y antiguos, sino un público expectante a que Carlos agarrara su guitarra y les expresase a todos lo que de verdad sentía. Nunca se vio así, era lo más parecido a un sueño que jamás hubiese tenido. Pero no podía cumplirlo en este mundo, donde la misma raza humana se aniquila a si misma, donde predomina el odio, la desconfianza, pero sobre todo, el egoísmo...
No era este su mundo, su mundo era el que veía reflejado, el escenario sobre el que se encontraba observado por su público expectante que rebosaba amor por sus iguales. Así que se decidió, y se entregó a su mundo, saltando sobre el público, que tras unos instantes de caída, lo sujetó con fuerza en alto llorando de alegría...


...mientras se desangraba en la realidad.

sábado, 17 de marzo de 2012

Diario de Abordo


Día 22
Veintidós días han pasado ya desde que acaeció  la tormenta que tantos tormentos vienen provocándonos desde entonces. Llegábamos al destino de nuestra travesía por el Caribe cuando una repentina borrasca nos atacó. De la misma manera que apareció se fue, dejándonos en un lugar en el cual siempre atardece pero nunca anochece (la mar del crepúsculo, la denomino yo) y donde no existe aparentemente tierra alguna. Solo el eterno atardecer y las olas del mar nos rodean en este mundo. Mantenemos un rumbo recto con la esperanza de encontrar tierra, y con algo de suerte, algún puerto. Las provisiones apenas durarán unas semanas, y la moral de los tripulantes comienza a tocar el fondo marino. Comienzo a preocuparme también yo. La tripulación rumorea que nuestra travesía por estos mares se trata de un castigo divino por nuestros pecados. Yo ni siquiera sé que pensar. Lo que más me interesa ahora es salvar a estas pobres almas del hambre, pero no sé de qué manera. Mantengo al día este  diario por miedo a perecer en esta travesía, y ahora mismo apostaría mi barco y tripulación a que ese es nuestro futuro. Sólo espero que estas palabras les lleguen a mi mujer Rosalie y a mi hija Mary, que sepan que incluso al borde del abismo, mi corazón está solo a su disposición.
Día 30
Desde mi última escritura pocos acontecimientos son dignos de mencionar. Un marinero al que poco conocía cedió por la presión y se voló la cabeza  en lo alto del castillo de proa, cayendo su cuerpo sin vida al mar. Al menos, sirvió para comprobar que la mar está deshabitada de seres vivos, y si lo está, a estos no les interesa nuestro pellejo.
Día 35
No dejo de pensar en que jamás volveré a ver a mi amada familia, y esto me impide dormir por las noches. Esta mañana, al levantarme de mi lecho me he  mirado al espejo, y un hombre huesudo, de tez morena mal afeitado y de rostro triste me devolvía una mirada penetrante que clamaba socorro. Ni siquiera era capaz de reconocerme. Comienzo a sospechar que el fin se acerca. He ordenado mantener el mismo rumbo, y los marineros obedecen cabizbajos a mantener las velas a punto; gracias a Dios, aquí el viento es constante e incesante, por lo menos hasta ahora.
Día 46
Hemos comenzado a racionalizar la comida para prolongar nuestra existencia con la fe de encontrar alguna ayuda. Es preciso gastar la mínima energía posible.
Día 50
Hemos encontrado tierra. Una gran isla. Tiene aspecto terrorífico, pero es una isla al fin y al cabo. Nos acercamos con mucha esperanza.
A medida que nos acercamos se nos hace más difícil ver, puesto que ha aparecido una niebla muy espesa. La tripulación se ha echado atrás y no obedecen mis órdenes de acercarnos más.
Hemos comenzado a retroceder.
Día 53
Tras varios días de disputa con la tripulación, hemos decidido desembarcar. Es nuestra última esperanza de salvamento. Si tenemos suerte encontraremos alguna fuente mineral para satisfacer nuestra sed, y algún alimento que nos calme el hambre, antes de que comencemos a practicar el canibalismo. Dios, si de verdad existes tú y tu misericordia, este es tu momento de demostrarlo.

Introducción

Siempre me ha gustado la ficción de cualquier tipo. Por eso me encantan las novelas, ya sean cinematográficas o a papel. Es por eso que desde siempre me ha encantado crearme mis propios mundos de ficción a los cuales evadirme de la cruel realidad en la que se nos obliga a todos a vivir. Es por esto que también desde pequeño me ha gustado bastante escribir, y siempre he tenido, entre otros, el sueño de publicar un libro con una historia más que satisfactoria, pero como aún no he tenido el tiempo libre suficiente para ello y aún soy muy joven, me conformaré con esto. Espero que os guste tanto leer mis relatos como a mi gusta escribirlos.